Dios salve al Rey… de todos los deportes

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Ya tenía ganas de comenzar este proyecto, mucho tiempo dándole vueltas en la cabeza al asunto, no lo supe hasta hace unos meses, pero realmente todo comenzó cuando vi las diabluras de Eric Cantona en el Teatro de los Sueños, cuando en Old Trafford aún soñaban y no había pesadillas en forma de gran entrenador venido a menos y capaz de dormir a un rebaño de ovejas galesas. Como siempre he sido una persona bastante dual y no del todo políticamente correcto, ver a Vinnie Jones batir el récord de rapidez a la hora de ser expulsado en un partido con un Wimbledon que acabó siendo presa de la voracidad del fútbol negocio, también ayudó.

Inglaterra, la cuna del deporte rey, tan duales como quien escribe, capaces de dar genios – demonios como George Best o Paul Gascoigne, el deporte familiar por antonomasia y la violencia de los hooligans… amor y odio, es la vida, señoras y señores, es la Premier, disfrutémosla.

Aitor Alexandre

Javier Herrera, periodista amante del fútbol y la cultura “brit” hasta el punto de estirar el dedo meñique al beber en una taza.

A los británicos les apasiona hablar del tiempo, pero eso lo dejamos para que tengáis conversación con los vecinos en el ascensor.

Os invito a tomar unas pintas en cualquier pub de Green Street, un fish & chips en algún local de Berkeley Road o un desayuno a base de huevos fritos, salchichas y bacon mientras vemos lo que pasa en el verde.

Javier Herrera

Un doble regate de Matt Le Tissier,  coronado con una preciosa vaselina ante el Manchester United. Dennis Bergkamp haciendo un control orientado imposible en St. James’ Park. David Ginola conduciendo el balón y dejando atrás a todo lo que le sale por delante. Dos goles en el descuento y un título 44 años después para el Manchester city. Mil momentos y detalles más. Y eso es sólo lo que ocurre en el césped.

¿La mejor liga del mundo? Ni idea, tampoco le hace falta.

Pablo Manteca

Aquel gesto de Robbie Fowler en 1997 en el estadio de Highbury vistiendo la elástica del Liverpool reconociendo que David Seaman no cometió penalti sobre el en un mano a mano, hizo que el fútbol inglés tuviese para mi algo especial. Finalmente esa pena máxima se acabó lanzando y acabó en gol en un rechace posterior, pero ese detalle quedó marcado de ahí en adelante para siempre. Algún día espero y deseo ver al Liverpool ganar una Premier League y, que conste, no soy ni seguidor ni fanático de los de Anfield.

Fernando Tejerina

Pasen y disfruten, sean bienvenid@s.