Lo que pudo ser y no fue…

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Veinte minutos. Ese fue el tiempo que faltó para volver a disfrutar de un derby de Merseyside entre Liverpool y Everton en una final de Copa 27 años después (en la imagen podéis ver la última que disputaron ambos equipos en la FA Cup de 1989 en el estadio de Wembley con victoria ‘red’ por 3-2 en la prórroga).  El Manchester City fue quién impidió a los ‘toffees’ acompañar a los de Anfield en la lucha por el título de la Capital One Cup el 28 de febrero (antiguamente denominada Carling Cup), aunque el partido no estuvo exento de polémica al anotar un gol de Kevin De Bruyne cuando la acción venía precedida de un balón de Sterling que había sobrepasado la línea de fondo y el marcador se encontraba 1-1, añadiéndole además el aliciente de que el Everton defendía un 2-1 de Goodison Park.

Esta final que, como bien indica el título de la entrada, pudo ser y no fue, tiene una anécdota dramática detrás que aún ronda en la memoria no sólo del fútbol inglés, sino también mundial, como fue la tragedia de Hillsborough, un mes antes del último enfrentamiento entre Liverpool y Everton, en donde 96 hinchas, precisamente del Liverpool, perdieron la vida al ser aplastados contra las vallas del estadio de Hillsborough, en Sheffiled, a causa de una avalancha en las semifinales de la Copa de Inglaterra entre el propio conjunto ‘red’ y el Nottingham Forest.

Por lo tanto, de haberse producido una final entre los dos equipos más potentes de la ciudad de Liverpool, no solamente hubiese estado cargada de morbo debido a la enorme rivalidad que ostentan ambos clubes desde su fundación, también volvería a la memoria de todos los aficionados lo ocurrido escasas semanas atrás de hace ya casi 27 años.

Fernando Tejerina