Azul claro casi negro

Todos sabemos a estas alturas que formar un equipo a base de talonario y de estrellas en todas las líneas del campo no es sinónimo de éxito, ni mucho menos. Y también tenemos claro que si hay una liga en la que cualquiera puede perder con cualquiera, en la que cuatro o cinco equipos, si lo hacen relativamente bien, pueden disputarse el título, esa es la Premier League.

Por eso no es de extrañar que el Manchester City, haciéndolo tan mal como lo están haciendo este año, sigan peleando por todo. No nos engañemos, el año de los ‘Blues’ es de traca. Empezaron ganando los cinco primeros partidos de la liga, dando la sensación de que arrasarían este año, máxime cuando todos sus rivales, directos o no, se dejaban varios puntos por el camino.

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Pero en la sexta jornada el City se subió al tren de la irregularidad. Perdió en el Etihad contra el West Ham, algo comprensible y aceptable. Después de cinco partidos ganando, una derrota no era como para crear alarmismos. Además, los ‘Hammers’ se habían ganado su condición de matagigantes venciendo al Arsenal y al Liverpool. Era un accidente, o eso parecía, pero no.

En la siguiente jornada fue arrasado sin compasión por el Tottenham, dando paso a una racha en la que han sido incapaces de ganar más de dos partidos seguidos desde entonces. Y eso siendo generosos, porque en la jornada 8 y 9 consiguieron sendas victorias, pero a partir de ahí ni siquiera han conseguido enlazar más de una victoria seguida. Derrotas contra Liverpool (abultada también), Stoke City y Arsenal, amén de un sinfín de empates.

Ya ven, el todopoderoso Manchester City, el equipo del ‘Kun’ Agüero, Yayá Touré, David Silva, Joe Hart, Raheem Sterling y un largo etcétera, haciendo una temporada para el olvido.

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Pero segundos. Y a tres puntos del Leicester, actual líder de la Premier. Finalistas de la Copa de la Liga, final que jugarán contra el Liverpool de Klopp, y vivos en la FA Cup. En octavos de la Champions League y con un más que asequible enfrentamiento contra el Dinamo de Kiev. Todo un milagro, o algo que se le parezca.

Todavía está por ver si el conjunto de Pellegrini podrá salvar la situación o caer con estrépito. De Bruyne se acaba de lesionar para unas diez semanas, llega el momento en el que Agüero suele bajar su rendimiento de forma alarmante y Silva y Touré no acaban de jugar bien con regularidad. Apostar por el City es jugar a la ruleta rusa.

¿Recuerdan cuando Guardiola dijo que no había visto perder al Madrid porque estaba viendo la película ‘Azuloscurocasinegro’? Pues está por ver si el City será azul claro casi negro. O negro entero. O plateado como alguna copa.

Ay Guardiola, calienta que sales.

Pablo Manteca