Del ostracismo, a luchar por la gloria en 15 meses

Corría el 15 de noviembre del 2014 cuando el técnico italiano era cesado como seleccionador de Grecia, tras cosechar una histórica y, hasta vergonzosa derrota, ante Islas Feroe por 0-1 en el estadio Giorgios Karaiskakis durante la fase de clasificación para la Eurocopa 2016, sumando por aquel entonces solamente un punto en los primeros cuatro partidos.

En aquel momento, Ranieri venía de acumular con anterioridad fracaso tras fracaso y destitución tras destitución en su periplo por tierras transalpinas en sus etapas como entrenador del Parma (en este club, consiguió la permanencia de forma milagrosa y es donde salvó el pellejo), Juventus, Roma e Inter e incluso se llegó a especular con un hipotético abandono definitivo a los banquillos con 64 años, una vez despedido de la selección helena. También cierto es y no hay que ser injustos, entre medias estuvo probando suerte en Francia, concretamente en el Mónaco, consiguiendo reclutar al conjunto del Principado a la Ligue 1, después de descender en la temporada anterior a la Ligue 2.

Pero el fútbol, siempre tan imprevisible, por eso es tan grande, le brindó la oportunidad de regresar a la Premier League de la mano del Leicester City 12 años después de dejar el banquillo del Chelsea, club en el que por cierto, permaneció más tiempo de forma consecutiva en un banquillo durante toda su trayectoria como entrenador (4 temporadas) y por ahora, está alcanzando cotas inalcanzables incluso para los propios seguidores de los “The Foxes”, cuando se anunció su contratación allá por el mes de julio del 2015.

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 Con un fútbol tan básico, aplicando el clásico 4-4-2 con dos líneas de cuatro bien juntas repletas de obreros y dejando tan sólo exentos de trabajo a Mahrez, jugador que marca las diferencias aportando la magia y la clase que atesora en sus botas y Vardy, que se encuentra en un estado de gracia y, además, está obteniendo unos guarismos históricos en la liga (de hecho, ha batido en la primera vuelta de la presente temporada el récord de ser el único jugador en la Premier League de marcar al menos un gol en 11 jornadas consecutivas, superando el que ostentaba Ruud Van Nistelrooy con 10), Ranieri tiene actualmente al equipo en el liderato con 50 puntos tras 24 jornadas disputadas.

Particularmente no creo que se acaben alzando con el título, pero ya estoy empezando a utilizar un “no creo” en lugar de un “imposible”. En primer lugar, porque suena tan increíble que este modesto club se esté codeando con auténticos transatlánticos como son los equipos de Manchester, Arsenal, Chelsea (al conjunto ‘blue’ hay que considerarlo como tal, pese a su calamitosa temporada), etc… y segundo, porque no disponen de una plantilla tan extensa como las de los clubes recién citados, aunque el famoso “ya caerán, ya caerán” que comenzó a salir a la luz del mes de noviembre, podemos extrapolarlo a España con el Atlético de Madrid del Cholo Simeone que finalmente terminó levantando el título de liga del 2014. Eso sí, la Champions la tienen bastante bien encarrillada al sacar 10 puntos de diferencia al Manchester United, que actualmente ocupa la quinta plaza y antes de comenzar el curso, tampoco se encontraba, ni muchísimo menos, entre los objetivos del mismo.

Ahora bien, pese a que pueda sonar contradictorio con respecto al párrafo anterior lo que voy a exponer, si el Leicester logra unos resultados positivos en las visitas que tiene de manera contigua al Etihad en tan sólo tres días para enfrentarse al Manchester City, así como una semana más tarde al Emirates para hacer lo propio frente al Arsenal, casi nada al aparato como díria aquel, me iré despertando del sueño y creeré de verdad que Claudio Ranieri puede ganar su título más importante en sus exactamente 30 años como entrenador que va a cumplir este mismo año.

Fernando Tejerina