La fábula de los 11 zorros, el cuento más bello

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Érase una vez un equipo humilde que la pasada temporada pudo salvar la categoría tras ganar 7 de los últimos 9 partidos, un equipo llamado Leicester que a falta de apenas un par de meses para terminar la campaña 2014/2015, era colista y que gracias a esa remontada final libró el cuello de milagro.

Los chicos se ganaron unas vacaciones en Tailandia gentileza del propietario del club, Vichai Srivaddhanaprabha (está bien escrito, evidentemente es un corta y pega), en esos días de asueto en el exótico país de origen del dueño, tres jugadores organizaron una fiestecilla privada con señoritas de reputación dudosa que supuso su despido y la marcha del entrenador, además padre de uno de los díscolos muchachos.

Hay que remontarse a esta parte de la historia porque se podría decir, adaptando las palabras de un gran filósofo de nuestro tiempo: “gracias Tailandia, contigo empezó todo”.

El elegido para sustituir a Nigel Pearson fue alguien conocido pero que a la vez sorprendió, Claudio Ranieri.

Claudio, llegaba tras un estruendoso fracaso entrenando durante 4 meses a la selección griega, la federación helénica no pudo soportar al italiano en el cargo tras caer 0-1 ante Islas Feroe, y dejar la clasificación para la Euro 2016 en lo más profundo de un cajón desordenado.

Los hinchas “Foxes”, no se ilusionaron precisamente con la llegada del transalpino… pero Claudio, que ya está de vuelta en este mundillo, no perdió la cara en ningún momento.

Cuando llegó vio a jugadores como Vardy, Kasper Schmeichel, Wes Morgan, Drinkwater, Kanté, Mahrez…

Las historias son de lo más variopintas, Vardy, jugador que marcó muchos goles en el Fleetwood Town de Conference Division (fútbol amateur), y trabajaba en una fábrica para poder vivir dignamente.

Kasper, el hijo del gran Peter Schmeichel, siempre a la sombra del mito de su padre y cedido en equipos de divisiones menores.

Morgan, rechazado en el Notts County por sobrepeso y pasando su vida entre segunda y tercera categoría con el histórico Nottingham Forest.secretos-leicester-premier-league

Mahrez, un buen jugador de fútbol… de segunda división francesa, que llegó del Le Havre para ayudar a ascender a Premier League el año 2014, un jugador que cuando supo que le quería fichar un equipo llamado Leicester, pensaba que era un equipo de rugby.

Kanté, centrocampista francés salido de la cantera del Boulogne y que llegó del Caen.

Drinkwater, eterno cedido del Manchester United abocado a jugar en escuadras menores hasta su llegada al equipo de las midlands. Hay más y todas las historias similares, Huth, un conocido del fútbol modesto en España como Leo Ulloa, Fuchs, Allbrighton…

Historias de obreros del fútbol, gente que se ha tenido que ganar con mucho sufrimiento y mucho trabajo llegar a una primera división, gente alejada de los focos mediáticos, gente como la mayoría de los futbolistas, porque estrellas vemos muchas en televisión, pero el número de los que no vemos es ingente, estos están en ese grupo.

Con estos mimbres, lógicamente, las casas de apuestas pagaban un impresionante 5.000 – 1 al campeonato liguero de los “Foxes”, que se sepa, hubo un hombre en plena euforia etílica, que antes de comenzar la Premier apostó 30 libras a que su Leicester ganaba la liga. Para haceros una idea, encontrar al monstruo del Lago Ness se pagaba 500 – 1, diez veces menos que el título para los “Foxes”.

Comenzó la Premier y los odiosos once de Ranieri comenzaron bien, Vardy empezó a marcar goles en agosto y marcó durante 11 jornadas consecutivas, el antiguo obrero rompía el récord de Van Persie y el mundo comenzaba a hablar de los chicos de Claudio, un equipo que se encaramaba en la zona noble de una Premier hiper musculada de dinero, y es que si algo le sobra a Manchester City, Chelsea, Arsenal o Manchester United es eso, dinero, el problema que han tenido esta temporada es que les ha sobrado dinero y les ha faltado corazón.

El Leicester sacaba adelante sus encuentros, era líder pero recibía goles, y ahí apareció la pizza. Un día, Ranieri les dijo a sus jugadores que si mantenían su portería a cero, los invitaría a cenar pizza, aquel día ganaron al Crystal Palace 1-0 y el italiano cumplió su promesa, una promesa que se convirtió en un ritual.

Leicester-campeon-Premier-Tottenham-Chelsea-8Evidentemente todo el mundo decía que no aguantarían, que los grandes espabilarían, que la presión haría mella en unos futbolistas que acabarían aquejados del mal de altura, primero se dijo que era una gran temporada porque en diciembre prácticamente tenían la permanencia asegurada, después que si seguían así conseguirían la gesta de entrar en Europa, después consiguieron la clasificación matemática para jugar la Champions, y el lunes 02 de mayo de 2016, un día después de empatar en Old Trafford, el Tottenham no pasaba del empate ante el Chelsea y los “Foxes” conseguían alzarse con el título liguero. Ni presión, ni mal de altura, el Leicester conseguía ganar la liga, se podría hablar de mil condicionantes que han hecho posible la hazaña (la más grande en este fútbol moderno y mercantilizado donde muchas veces se prostituye la esencia del juego en favor de la publicidad, las televisiones y los horarios imposibles que machacan al aficionado), que si las lesiones han respetado, que si Vardy ha explotado en el momento clave, que si los grandes no han estado a la altura… todo cierto, pero más cierto es que esta gesta se debe a la fe; fe en uno mismo, fe en tus compañeros, fe en lo que estás haciendo y fe en un anciano italiano por el que nadie daba un duro, que hizo creer y demostró con hechos, que esos chavales a los que a lo largo de su carrera se había menospreciado, eran los mejores, siempre que “muriesen” por la idea, por el juego y por la camiseta.

14622328510205Han pasado algo más de 24 horas desde que el Leicester ganaba la Premier League a falta de dos jornadas, y tenemos a Kasper ganando la liga con 29 años, la misma edad a la que la ganó su padre Peter, a Vardy luchando por ser pichichi y como gran esperanza inglesa de cara a la inminente Euro 2016, a Mahrez declarado mejor jugador de la Premier y más que posiblemente sea elegido mejor jugador africano del año, o a Kanté con cantos de sirena del Real Madrid y preparado para darlo todo con Francia en esa Eurocopa que disputará en su país, a Ranieri convertido en leyenda para toda una ciudad y al borrachín que en verano apostó 30 libras, con 50.000 machacantes en el bolsillo tras cerrar la casa de apuestas su apuesta antes de tener que pagarle casi 200.000.

Hemos vivido el cuento más bonito que los aficionados al fútbol puro, sin mercadotecnia ni luminosidad podíamos disfrutar, el triunfo de la modestia y del trabajo.

El fin de semana en el King Power Stadium, toda una ciudad podrá saborear lo que muchos deseamos, que nuestros modestos equipos locales puedan desafiar al stablishment y al fútbol negocio, por eso, el triunfo del Leicester es un poco el triunfo de todos.

Colorín colorado, este cuento (hasta la próxima temporada) ha terminado, fueron felices y comieron… pizza.

Aitor Alexandre.