Wagner: El encantador de perros… Terriers

Los Terriers, con ese apodo se conoce al Huddersfield Town, en relación con la raza de perro Yorkshire Terrier, cuyo primer ejemplar, nacido en 1865, se llamó Huddersfield Ben. En la temporada 1969/70, el entrenador Bill Brooke introdujo el apodo con una intención de equiparar las exquisitas cualidades de la raza canina con las de su equipo, no olvidar que Huddersfield además se enclava en la región de West Yorkshire, por lo que no puede ser más identificativo, poco después, el perro aparecería en su escudo y daría forma a su mascota.

El equipo que está causando sensación en este inicio de Premier League con un pleno de dos victorias y unas sensaciones inmejorables guarda un secreto, un encantador de perros que está llevando a los Terriers a cotas no conocidas por el Huddersfield en muchos, demasiados años. Sí, hablamos de su entrenador, David Wagner.

Wagner nació en Alemania, de padre estadounidense y madre alemana, David fue futbolista profesional durante 15 años, su salto a la élite tuvo lugar en 1990 cuando integraba las filas del Eintracht de Frankfurt, la siguiente temporada pasó al Mainz, allí se destapó como un correcto delantero, en las cuatro temporadas que pasó en el Mainz, marcó 19 goles en 94 encuentros, pero lo que es más importante, coincidió en el equipo con alguien que, a la larga, daría un giro a la vida de Wagner, hablamos de Jurgen Klopp.

FC Schalke 04, FC Gütersloh, Waldhof Mannheim, SV Darmstadt 98 y Weinheim serían sus otros clubes como futbolista hasta que colgó las botas en 2005, fue además, ocho veces internacional por Estados Unidos.

La carrera de Wagner como técnico comienza gracias en gran parte a la insistencia de Klopp, que le urge para sacar el título de entrenador. David Wagner se hizo cargo de los equipos de Hoffenheim Sub-17 y Sub-19 para empezar su paso por los banquillos.

Klopp, por aquel entonces entrenador del Borussia Dortmund, ofreció a su amigo David -fue padrino de su boda- el trabajo de entrenador del segundo equipo del Borussia Dortmund, el equipo de reserva de los del Signal Iduna Park.

Wagner aceptó la oferta y rápidamente mostró su valía. Guió al segundo equipo hacia el título de Liga Regional Oeste en su primera temporada en el cargo. Aunque Wagner tuvo muchos problemas con sus mejores jugadores jóvenes, inevitablemente, llamados a representar el primer equipo o pasar a otros clubes.

En el equipo reserva del Dortmund se mantuvo durante dos temporadas antes de, en medio de una crisis de lesiones en el equipo, decidiera tomar la decisión en noviembre de 2015 de abandonar el equipo gualdinegro, además, hacía pocos meses que Klopp había sido sustituido por Thomas Tuchel en el primer equipo.

A pesar de haber entrenado a un nivel relativamente bajo con el equipo reserva del Borussia, la asociación de Wagner con un gran club y su creencia en el estilo de juego Klopp ya era algo conocido por los entendidos.

Días después de haber abandonado Dortmund, Wagner fue confirmado como el nuevo técnico del Huddersfield Town, en sustitución de Chris Powell.

El recibimiento de Wagner fue frío, no lo vamos a negar, era un hombre sin apenas currículum y el Huddersfield es un equipo con poco nombre para los aficionados no muy metidos en el fútbol inglés, pero con una lustrosa historia; uno de los dominadores del fútbol inglés en los años 20 del pasado siglo, cuenta en su palmarés con 3 ligas de First Division (1923-24, 1924-25 y 1925-26), una FA Cup en la temporada 1921-22 y la Community Shield de 1922, como dato destacar que llevaba más de cuatro décadas fuera de la élite del fútbol inglés -47 años concretamente- y aún así ocupa la posición 29 de la clasificación histórica de la competición.

En West Yorkshire se plantó este hombre, habiendo entrenado únicamente en equipos de categorías inferiores, dispuesto a conseguir la permanencia en Championship cuando el equipo ocupaba la 18ª posición.

Socialmente las cosas no iban a pedir de boca tampoco en Huddersfield, en el John Smith Stadium, la media de asistencia era inferior a los 12.000 espectadores, un 50% de la capacidad del estadio.

Era el tercer año seguido en Championship pero sin haber superado nunca el 16º lugar de la clasificación. El Huddersfield estaba en tierra de nadie. El objetivo de la permanencia lo logró con holgura, aunque lo mejor estaba por llegar.

La clave sueca

Muchos dicen que la clave del éxito se fraguó la pasada pretemporada, cuando Wagner se llevó a los suyos a Suecia de “vacaciones”, o más bien a un campamento de supervivencia durante tres noches. Sin móviles, internet, electricidad e incluso sin habitaciones. Sin el mínimo atisbo de una vida de lujo occidental, por no haber, no hubo ni siquiera balones. Aquella gira no era comercial y el objetivo tampoco era encontrar un punto físico perfecto. Wagner quería unir a sus jugadores. Quería hacer grupo: “Si estás acompañado de gente durante tantas horas al día, en una tienda de campaña o en una canoa, tienes que hablar con los demás. Cuanto más conoces a tus compañeros fuera del campo, más capacitado estarás para ayudarlo en situaciones incómodas”.

El verano siguiente, el Huddersfield, contra todo pronóstico, era equipo de Premier League.

Un alemán completamente desconocido en Inglaterra había cambiado la identidad del Huddersfield gracias a un “fútbol de alta intensidad”, como él lo define, y a jugadores de poco coste elegidos para ejecutarlo a las mil maravillas. “Desde que llegué, todos decían que no tenía experiencia en el fútbol inglés, en esta liga, que nunca había preparado partidos sin parón navideño, que no había jugado playoffs… Sí, la experiencia es importante, pero si tienes pasión, deseo e ideas, puedes igualarla”, decía Wagner.

El técnico ya había acertado con los fichajes el año del ascenso, gracias a su pasado en Alemania, el preparador germano incorporó a cuatro alemanes, todos ellos sin experiencia en Inglaterra (Hefele, Löwe, Schindler y Quaner), y a más jugadores que conoció allí, como Kachunga, a día de hoy indiscutible. Además, logró cerrar tres cesiones de un alto nivel para la categoría: Aaron Mooy del Manchester City, Kasey Palmer y, en enero, Izzy Brown, ambos del Chelsea y Danny Ward del Liverpool.

Para esta campaña la cesión de Mooy se convirtió en un traspaso definitivo e incorporó a Steve Mounié, que brilló en el Montpellier de Ligue 1, Tom Ince, el hijo del mítico Paul Ince, que quiere -y está demostrando- dejar de ser una eterna promesa y pasar de ser el “hijo de” a que su padre sea el “padre de” y al delantero belga del Oporto Depoitre. Un total de 38 millones de libras invertidos para lograr el más difícil todavía, la permanencia en la exigentísima Premier League.

Con un fútbol que -se nota- bebe de las fuentes de Klopp, aunque ha evolucionado al estilo propio de Wagner, alegre, vertical y sin complejos, este alemán, este encantador de terriers tiene al humilde Huddersfield en lo más alto de la calsificación de la Premier empatado con el Manchester United de José Mourinho, dando una lección, y es que el perro más pequeño, si confía en sí mismo, puede morder a cualquiera.

 

Aitor Alexandre