Se queda

Hoy quiero hablar sobre uno de los culebrones que ha deparado el verano, el asunto Coutinho y su posible fichaje por el Fútbol Club Barcelona.

Desde la salida de Neymar al París Saint Germain, desde los medios españoles, en especial los de Catalunya, se ha bombardeado a la opinión pública respecto al “inminente” fichaje del brasileño Philippe Coutinho por la entidad blaugrana, un fichaje frustrado que deja al aire varias vergüenzas y cambios importantes en el mercado futbolístico, comenzamos.

Por un lado, bastaba con seguir el caso por la prensa inglesa para ver que algo no cuadraba, mientras que en España se hablaba de acuerdos inminentes y demás, los medios serios ingleses dejaban claro que el Liverpool se negaba a vender, lo dijeron cuando se hizo público el interés de la entidad barcelonista y lo mantuvieron hasta el 31 de agosto.

¿Por qué en España no se hicieron eco de esas informaciones? En mi humilde (y a menudo errada) opinión no por una cuestión de falta de profesionalidad de los medios españoles, de hecho se hacían eco de las informaciones que salían de las oficinas del Camp Nou, profesionalmente diríamos que impecable, mejor dicho, casi impecable, en este asunto hay dos partes, y en España sólo se hicieron eco de una de ellas.

¿Qué motivos objetivos tenían para creer que Coutinho acabaría engrosando las filas del Fútbol Club Barcelona? Sólo uno, que el jugador quería vestir la zamarra blaugrana, nada más (y nada menos diría alguno).

¿Cuál es el motivo subjetivo que llenó portadas con la “inminente” llegada del brasileño? Sencillo, y repito, es una opinión mía, por prepotencia; porque en este país estamos (por desgracia) acostumbrados que tanto el F.C. Barcelona como el Real Madrid hacen y deshacen, disponen a su libre albeldrío de todo cuanto quieren, cuando quieren y como quieren, pero la cosa cambia cuando la pugna es entre iguales.

El fútbol español es absolutamente asimétrico e insostenible, muchos así lo vemos y lo decimos, pero al sistema “comercial” le interesa potenciar un binomio Madrid – Barcelona con 18 comparsas, un sistema antagónico al inglés donde el equilibrio reina entre todos los equipos de la Premier, y donde el colista en Inglaterra puede fichar un jugador de un equipo de élite si le interesa (al fichaje de Krychowiak por el West Brom me remito). Ante esta tesitura, no hay que ser muy listo para saber que un club de la zona noble inglesa no venda si no tiene intención, pero ahí vuelve a entrar en juego la prepotencia… ¿en qué cabeza cabe que todo un Barcelona no fiche a Coutinho o a quien quiera? Pues señores, en una amueblada. Durante el verano ya tuvieron el aviso serio con el caso Neymar, y cómo otro grande, en base a lo que siempre ha utilizado el Barcelona (y el Real Madrid), el dinero, consigue hacerse con los servicios de una estrella.

Ahora me diréis con buen criterio, “pero el jugador quería salir, el Liverpool se equivoca al no venderlo”, una máxima del fútbol, una verdad inalterable… hasta hace un par de temporadas, y esto nos lleva a los cambios que se avecinan en el mercado.

Coutinho quería salir, pero… ¿Alguien cree que en breve no pedirá disculpas y volverá al equipo de Klopp con toda naturalidad? ¿Recordáis que el próximo verano se juega un Campeonato del Mundo y Coutinho tiene que jugar donde sea para poder ser seleccionado con la Canarinha?

Si miramos lo sucedido este verano de manera global, veremos que los problemas entre Coutinho y Liverpool por el desacuerdo del jugador en permanecer, lejos de ser un caso asilado, comienzan a generalizarse, véase los casos de Van Dijk y el Southampton, Diego Costa y Chelsea o Alexis Sánchez y el Arsenal por citar los casos más famosos.

El fútbol inglés se caracteriza por ser pionero, y también lo está siendo en la tendencia que se prevé en el mercado a medio plazo de forma generalizada, esto es, clubes más ricos que no necesitan vender, jugadores que cumplirán sus contratos íntegros y cambiarán de equipo a la finalización del mismo y sobre todo un número menor de transferencias, eso sí, por unas cifras insultantes.

A partir de ahora, muchos grandes clubes europeos, españoles, italianos y alemanes fundamentalmente, van a ser cola de león en el mercado, la cabeza la marcarán los ingleses. Italianos y en menor medida los alemanes comienzan a verlo e intentan reestructurar sus ligas para poder competir con el gigante inglés, España sigue mirándose el ombligo.

 

Aitor Alexandre