El guante de seda del Leicester

James Maddison es un futbolista fuera de lo común dentro de las islas británicas. Su camino hasta llegar a la Premier League no ha sido del todo fácil. No ha sido el típico jugador inglés que ha tenido que convivir con la presión de los focos mediáticos jugando en la cantera de uno de los equipos grandes de Inglaterra. Debutó con el Coventry City en agosto de 2014 en un partido de Copa de la Liga y debutó en Liga la semana después. Marcó gol en su segundo partido de Liga, de falta, una de sus especialidades.

Más tarde, le fichó el Norwich donde tuvo dos cesiones más, una de nuevo al Coventry, y la siguiente al norte de Escocia, al Aberdeen, donde se ganó la oportunidad de jugar en Championship. Ahora, con 22 años, es una de las sensaciones del fútbol inglés, un talento codiciado por la mayor parte de los equipos grandes de la Premier League.

La cocción de James Maddison se produjo a fuego lento. Tras llegar al Norwich tuvo que ver como le cedían en dos ocasiones, aunque la segunda en Escocia fue clave para el desarrollo del jugador. Llegó en enero de 2017 a las filas del Aberdeen, y no tardó nada en adaptarse. En 14 partidos a parte de marcar dos goles, generó muchísimo juego, ganándose la oportunidad de volver al Norwich consiguiendo su consagración en Championship en la temporada 2017-2018.

Decidió dar el salto a la Premier League al año siguiente tras una cocción un tanto paciente. Al principio generaba una serie de dudas, al tratarse de un jugador de físico liviano, que pensaba y ejecutaba más rápido que los demás pero que era más frágil en las disputas y en los choques, y más en una liga como la inglesa. James Maddison tardó muy poco tiempo en demostrar que era demasiado bueno, lo demostró en partidos como en el Emirates Stadium, frente al Arsenal.

Maddison suma al Leicester, y el Leicester lo sabe, por lo que no paran de buscarle. Además, la profundidad de sus laterales -Ricardo Pereira por la derecha y Chilwell por la izquierda- y la profundidad de Vardy le permiten desenvolverse en un contexto ideal para el inglés. Rara vez desaparece durante los partidos, está continuamente pidiendo el balón y moviéndose entre líneas para ser el futbolista que filtre el toque decisivo en la frontal del área o disparar desde lejos, demostrando lo que es, un jugador especial y distinto. Además, genera muchísimo peligro tanto en faltas laterales como en saques de esquina, con la pierna derecha de seda que tiene.

James Maddison es un jugador que te entra por los ojos, te sienta delante del televisor y te atrae por su forma de jugar y sus movimientos. Parece ser que la explosión de este futbolista de Coventry es una realidad actual y consagrada para los próximos años.

 

Sergio Carrero