Craven Cottage, en caída libre

Nadie se lo podría imaginar a principio de temporada. El Fulham llevaba varias temporadas jugando a un gran nivel y siendo muy vistoso en una de las categorías más complicadas de Europa, como es la Championship. Se consagró con un gran entrenador, el serbio Slavisa Jokanovic, que dio solidez a la línea defensiva y creó el ataque más temido de la segunda división de Inglaterra, con jugadores como Aleksandr Mitrovic. Además, tras su ascenso a la Premier League, el propietario del Fulham fichó todo lo que pidió el entrenador para poder consagrar el proyecto en la élite con jugadores de talla mundial como Michael Seri o André Schurrle, pero no fue así.

La inestabilidad del Fulham, en un corto plazo flagrante, no ha ayudado a continuar ningún tipo de proyecto sólido dentro de la primera división inglesa. Desde los primeros partidos se pudo ver un equipo “sobreactivado” en zonas del campo donde no se debe dudar, como en el centro del campo o en la defensa. Una serie de malas decisiones, desorden táctico y faltas innecesarias que generaban mucho peligro, hacían retroceder en exceso al equipo y no conseguían conectar con los jugadores más adelantados. Durante los primeros meses vimos muy poco del Fulham que pudimos ver en Championship el año pasado, y es que, jugadores tan importantes como Ryan Sessegnon o Michael Seri -Jugaba en el Niza de la liga francesa-, estaban siendo la sombra de lo que habían sido la temporada pasada. Muchos jugadores estaban fuera de forma y con muchísima falta de confianza.

La llegada de Claudio Ranieri a la entidad londinense generó una especie de euforia que no se trasladó dentro del campo. Aunque mejoró en defensa y en los goles en contra, aspecto en el que no era muy difícil de empeorar, no terminó de integrarse dentro del vestuario, principalmente por las diferencias tácticas entre el serbio -antiguo entrenador del Fulham- y el italiano.

La venida de un hombre de la casa, Scott Parker, puede revitalizar al equipo. Quizá los primeros partidos del inglés sirvan para sentar unas bases para la próxima temporada y que tenga continuidad en un nuevo proyecto. Además, cuenta con una serie de jóvenes prometedores en su cantera. El Fulham goza de una masa social importante y una ciudad atractiva para atraer a grandes futbolistas de toda Europa para revitalizar este proyecto. Del mismo modo que tiene uno de los estadios más bonitos y emblemáticos de las islas británicas, que se ha merecido y se merecerá estar siempre en la máxima categoría del fútbol inglés.

 

Sergio Carrero