Southgate y la Inglaterra 3.0

Los magos y los tahúres siempre se escondían un as en la manga, los unos literalmente y los otros en forma de truco. Southgate usa chaleco, mangas no tiene, pero el técnico inglés posee multitud de ases en la cabeza y en la libreta.

La nueva Inglaterra que realizó un gran Mundial en Rusia sigue avanzando, en dos partidos de la fase clasificatoria para la Eurocopa de 2020 ha marcado 10 goles. Más allá de los fríos números, seguimos viendo una progresión en cuanto a la implantación de un modelo de juego que supera el tradicionalmente tosco de los ‘three lions’. Nos encontramos ante la Inglaterra 3.0 (en Rusia vimos la versión 2.0) tanto en su propuesta futbolística como en jugadores.

Southgate rompió el sacrosanto 1-4-4-2 de una selección abocada a repetir continuos fracasos internaciones. Las variantes modulares se enriquecieron de una manera brutal, el dibujo inamovible pasó a la historia y vimos una selección que jugaba con 3 centrales, otras veces con un 1-4-3-3 o un 1-4-2-3-1.

La pizarra de Southgate se enriqueció gracias a la influencia de los técnicos que pueblan la Premier League. En el juego de esta Inglaterra vemos una pizca de Guardiola mezclada con algo de Pochettino y condimentada con un poquito de Jurgen Klopp.

En esta versión 3.0 parece que el 1-4-3-3 toma protagonismo, un sistema que se potencia dadas las características de la nueva generación. Futbolistas como Sterling, Sancho, Hudson-Odoi o Declan Rice, se desenvuelven como pez en el agua con ese dibujo.

Jugadores alejados del paradigma de futbolista inglés que se han europeizado ostensiblemente. Futbolistas de toque y de calidad con una vocación netamente ofensiva que se ven favorecidos por los planteamientos de Southgate.

No olvidemos una cosa importante, por encima de un dibujo plasmado en el campo, el juego lo da una determinada filosofía y la de Southgate está clara, se acabó la especulación. Inglaterra busca la portería de manera muy vertical, tener a gente en las alas como los mencionados Sterling, Sancho y Hudson-Odoi, hacen que ese planteamiento sea más que válido. Sin embargo, el combinado inglés también es protagonista en cuanto a la posesión; la pelota sale jugada desde atrás con solvencia gracias a gente como Stones, Maguire o el que está llamado a ser protagonista también en esa parcela, Keane.

Cuando vemos jugar a Inglaterra reconocemos una fusión de ideas harto interesante, esa capacidad para no rifar la pelota de los equipos de Guardiola, la movilidad de todas las piezas que componen el ataque heredada de Pochettino y la presión (y las contras fulgurantes) que Klopp imprime en Liverpool cuando el equipo pierde la posesión.

Los genios de los banquillos imponen sus ideas, crean y dejan un legado futbolístico del que otros aprenden e incluso mejoran. Los grandes entrenadores en cambio, tienen la suficiente modestia para saber que hay colegas cuyo trabajo hay que copiar y asimilar. Gareth Southgate es el ejemplo claro de lo que es un gran entrenador. En el fútbol moderno además, se impone la adaptación, la rigidez de determinados técnicos está abocada al fracaso; cuando se combina esa adaptación con no perder la esencia de tu juego, se está muy cerca de la excelencia.

El técnico nacido en Watford aprovecha todo el conocimiento de esos genios que están entrenando en Inglaterra, tácticamente y a nivel de crecimiento individual de sus futbolistas. Nadie creo que imaginara al actual Raheem Sterling, sin la clara influencia de Guardiola sobre el antaño extremo y ahora futbolista total. Raheem ha pasado de ser eso, un extremo veloz pero con unas limitaciones tácticas tremendas para llegar a lo más alto, a ser un futbolista total. Juega por fuera, juega por dentro y no hay un solo movimiento suyo que no sea inteligente. El futbolista ha aprendido a leer los partidos y las situaciones que se dan en cada uno de ellos. Mención aparte a su mejoría a la hora de definir.

Lejos de tratar de imponer a Sterling jugar de una determinada manera, Southgate potencia esas virtudes, sus compañeros también y de ello se beneficia el juego de una selección con las miras puestas en hacer algo grande tanto en la Eurocopa 2020 como, sobre todo, en el Mundial de 2022.

Esta Inglaterra es tan interesante táctica y técnicamente, que uno es capaz de escribir una pieza de 715 palabras sin haber mencionado a Harry Kane.

 

Aitor Alexandre