El mismo Burnley de siempre

El Burnley de Sean Dyche es un equipo que dignifica la competición, una esperanza para los más románticos del fútbol de las islas de que con el tan antiguo ´kick and rush´ se puede seguir compitiendo y se puede seguir ganando. Incluso llegar a jugar por el viejo continente como lo hicieron los ´clarets´ en la temporada 2018/2019.

El ya expropietario del Burnley, Mike Garlick, no podía soportar grandes inversiones en fichajes o grandes salarios para retener a sus jugadores. Entonces, mientras los demás equipos de la Premier League se reforzaban con grandes incorporaciones, los ´clarets´ sobrevivían año a año con un mercado muy reducido y con Sean Dyche haciendo malabarismos para mantener al equipo en Premier League.

Inicio de temporada compicado

En cambio, tras varios años sobreviviendo en la mitad de tabla, seguramente por encima de sus posibilidades, el arranque de esta temporada fue un golpe de realidad para el Burnley. El equipo ya no incomodaba a sus rivales y su defensa no era tan sólida como lo venía siendo. Ante esto, Nick Pope estaba mucho más expuesto y no era capaz, lógicamente, de páralo todo. Además, la baja forma de Ashley Barnes desde la anterior campaña y un McNeil poco inspirado, acabaron dejando a Chris Wood solo ante el peligro. Todo esto derivó en un 2/24 en las primeras ocho jornadas. Sean Dyche parecía cansado de la poca ambición de sus propietarios e incluso se rumoreó una posible salida del club. Pero la victoria en la siguiente jornada contra el Crystal Palace lo cambió todo.

Chris celebra el gol que daba la primera victoria de la temporada al Burnley. Fuente: The Telegraph

Esa victoria ejemplificó todo lo que debía ser este equipo: adelantarse rápido en un balón aéreo que recoge Wood y un trabajo titánico para aguantar el resultado con un estelar Nick Pope. Las celebraciones tras el pitido final lo dijeron todo. Lo más meritorio y lo que hace especial al club fue que ni en la situación más crítica dejó de ser él mismo. Se podría decir que Sean Dyche no tiene plan B o que el proyecto estaba muerto. Yo, en cambio, pienso que se notó la unión de esta plantilla con su entrenador, la confianza de todos en una idea.

Vuelta a la normalidad

A partir de la primera victoria, el equipo creció, y poco a poco fue llegando el Burnley que todos conocíamos. Después de un verano muy movido para Tarkowski, con los rumores del traspaso al West Ham, comenzó la temporada dubitativo, pero junto a su compañero de mil batallas, Ben Mee, ya lideran la defensa de los ´clarets´. En el centro del campo, Sean Dyche ha encontrado en Brownhill al escudero perfecto de Westwood. Ambos se complementan a la perfección y aportan al Burnley mucho trabajo y criterio con balón. En la parte ofensiva los renacidos Ashley Barnes y Robbie Brady se han hecho con la titularidad cuando parecían relegados a la rotación. El delantero inglés está recuperando su mejor nivel y está volviendo a formar junto a Chris Wood una pareja muy autosuficiente y efectiva. Su partido en Anfield lo resume. En definitiva, cambiando varios nombres, pero sin cambiar las bases, el Burnley ha salido del pozo y va en dinámica ascendente.

Este inicio de temporada debe servir para concienciarse de que un año malo te puede llevar a Championship y que luego salir de allí es realmente complicado. Habrá que ver de cuánto capital dispone Alan Pace y cuál es su interés en Burnley. De momento parece que está intentando respetar la idiosincrasia del club y tratando de hacerse querer por la afición. El Burnley necesita crecer, y para ello, es fundamental reforzar una plantilla algo limitada.

Iker Valverde