LA FLOR QUE SE MARCHITA

Kai Havertz estaba y está llamado a ser uno de esos jugadores diferenciales que salen a cada cierto tiempo, con capacidad suficiente para liderar el ataque de un grande europeo. Un jugador con una calidad excelsa, con una zurda prodigiosa y con números bastantes interesantes para la corta edad que tiene el joven jugador alemán.

Criado desde 2010 en la cantera del Bayer Leverkusen, el joven jugador alemán ha ido progresando a pasos agigantados. Roger Schmidt, le dio la oportunidad y le hizo debutar con 17 años recién cumplidos. A partir de ahí, empezó a intercalar paridos entre el primer equipo y su segundo, haciendo que, en sus últimas 4 temporadas en el conjunto bávaro, llegase a disputar 150 partidos como profesional. En esa cantidad de partidos logró 46 goles y 30 asistencias, logrando así casi una participación en el gol cada 2 partidos.

Estos números llamaron, por tanto, la atención de los grandes de Europa. Bayern Munich, Real Madrid, Liverpool, Manchester City, Chelsea…

Tal y como está el mercado, captar a jóvenes promesas es la ley que está imperando en el fútbol actual. Hacerse de un jugador con capacidad y proyección antes de que se convierta en superestrella para que las cifras no sean desorbitadas y sean imposibles. Pero Kai ya no estaba en ese mercado. Rompió barreras y el Leverkusen lo sabía, pidiendo cifras mareantes que pocos equipos podían hacer frente, y más, con la crisis de la pandemia acechando al mundo del fútbol.

Su llegada al Chelsea

Entonces, llegó el momento. Llamaron a su puerta desde el sudoeste de Londres, desde el barrio de Fulham, más concretamente, desde las oficinas de Stamford Bridge, del Chelsea. A Roman Abrámovich, Marina Granovskaia y a Frank Lampard, se les metió entre ceja y ceja a la nueva perla alemana.

Fueron múltiples los momentos de toqueteo entre el jugador y el club londinense durante todo el verano. Tras las llegadas de Chilwell, Werner y Ziyech, pocos veían posible un nuevo y gran desembolso.

También fue objeto de debate el papel y la necesidad de contratar a la joven perla alemana teniendo una plantilla tan cargada de talento en tres cuartos del once. No se veía ni se tenía claro que fuese una necesidad imperiosa para el equipo ni para el proyecto, y más teniendo a un jugador en el equipo cumpliendo las “mismas funciones” como el canterano Mason Mount, que podría quitarle recorrido.

Aun así, el fichaje de Kai Havertz por el Chelsea se concretó el pasado 4 de septiembre de 2020 por unas cifras cercanas a los 80 millones + 20 en variables. La presión con la que llegó Kai al club fue asfixiante desde un primer momento, con la necesidad de tener que demostrar su valía desde un principio.

Pronto llegaron los problemas. Lampard, empezó a darle vueltas a la cabeza para ver cómo poder alinear a tanto talento y a tanto jugador de ataque, y empezó a comprobar que no les cabían todos. Lampard fue despedido y la llegada de Thomas Tuchel, compatriota alemán, hizo pensar que podría ser una muy buena oportunidad para poner a jugar a Havertz, para entenderle y así darle un espacio para que pudiese empezar a demostrar su talento, pero con el paso de las semanas está ocurriendo lo mismo que con Lampard. La escasez de minutos está lastrando y minando al alemán.

Aun así, de un total de 39 partidos del equipo entre todas las competiciones, Kai Havertz ha disfrutado minutos en 28 de ellos, participando con 5 goles y 6 asistencias. Su mejor día, anotando un hat-trick frente al Barnsley en Carabao Cup.

Temporada de adaptación, temporada con falta de minutos, de confianza…, no está siendo la mejor temporada de nuestro protagonista. Veremos qué ocurre y qué papel tendrá de aquí a final de temporada y observaremos con expectación qué pasará la próxima temporada.

José Alberto Lozano