HUIR DE LA QUEMA

Con la temporada llegando a su fin, poco a poco se va decidiendo quién estará en la élite y quién será relegado a la categoría de plata del fútbol inglés para la campaña que viene. Dar por muerto a alguien en estas fechas es pegarse un tiro en el pie, a no ser que dicho conjunto esté virtualmente fuera de la pelea por la permanencia (en los dos extremos).

Quizá el Sheffield United sea el único equipo que tiene su futuro más que seguro para el año que viene. Un futuro que a nadie le hubiera gustado -ni podido- presagiar. Una muerte lenta jornada tras jornada que no refleja para nada la grandeza de este club y su hito la pasada temporada cuando, recién llegados de Championship, fueron la revelación del campeonato, jugándole de tú a tú a cualquier equipo. Brillando jugadores que mucha gente daba por muertos o tildaba de mediocres.

La pena va in crescendo cuando el artífice y máximo exponente de esta aventura rescinde por mutuo acuerdo su vínculo con el club. Un entrenador que durante estos dos años ha aparecido en muchos debates tácticos sobre el juego. Un entrenador que ha sido catalogado por muchos como la revelación de la temporada pasada. Pero, al fin y al cabo, esto es la esencia del fútbol: de la gloria al barro en un santiamén.

Chris Wilder no resistió en el cargo. (Imagen vía Skysports)

Pasamos de hablar de un equipo sentenciado a otro que sigue en la quema. Viajamos del sur de Yorkshire a Londres para hablar del Fulham de Scott Parker, un equipo divertidísimo de ver gracias a una idea de juego muy trabajada y automatizada por unos jugadores que creen en un líder hasta el fin. Y eso se nota en el campo. Difícil predecir en qué situación nos veremos en la última jornada, pero si el Fulham sigue jugando como las últimas semanas no tardará en despegar de la zona más caliente de la tabla y aterrizar en suelo neutral.

Aunque el fútbol no es siempre justo. Y en esto un señor alemán con barba grisácea, gorra y gafas me daría la razón: el Fulham, por juego, no debería estar en la zona baja. Pero la Premier League no perdona. Si no apruebas no pasas, aun habiendo hecho el examen con buena letra. Y esto es uno de los ABC del fútbol que, personalmente, no comparto. El buen juego siempre trae buenos resultados, aunque lleguen tarde. Pero siempre llegan.

El conjunto de Scott Parker merece más que nadie la salvación. Por méritos propios y por plantarle cara a equipos muy por encima de ellos; ganaron en Anfield a principios de año, le pusieron las cosas difíciles a los ‘red devils‘ en Craven Cottage y cayeron de pie ante todo un Manchester City. El fútbol no entiende de justicia, sino de resultados. Y el Fulham es el chico sin suerte de la clase. Aunque la vida da muchas vueltas.

Ademola Lookman está cogiendo galones en el momento clave de la temporada. (Imagen vía The Guardian)

Por último, si hablamos de elegancia en tiempos difíciles, el Brighton debe entrar en la ecuación. Un equipo muy bien ordenado y trabajado en el verde, con una idea de juego clara que los jugadores ejecutan (con más o menos suerte), y con jugadores que están siendo seguidos por clubes de un escalafón superior. Graham Potter ha conseguido hacer jugar a su equipo como muchos de la zona alta de la tabla querrían. Y las estadísticas no me van a dejar por mentiroso; deberían estar entre los siete primeros teniendo en cuenta los xG (goles esperados en función de la calidad de las ocasiones generadas).

Otro conjunto al que la fortuna ha rehuido de manera estrepitosa. De hecho, mucha gente califica la temporada de los ‘seagulls‘ como decepcionante. Y no les falta razón; en teoría, por juego, incorporaciones y plantilla deberían estar luchando por los puestos europeos (Conference y UEL), pero en la práctica esa idea se fue diluyendo con el paso de las jornadas, cuando, para sorpresa de todos, no podían marcar de ninguna manera. Palos varios, penaltis fallados y ocasiones clarísimas desperdiciadas fueron lo que condenaron a un equipo que sigue en la lucha por evitar una catástrofe aún mayor: el descenso a Championship.

Aún queda lo mejor. Lo decisivo. La pena para algunos y la gloria para otros. ¿Podrán salvarse Fulham y Brighton? ¿Solo uno de los dos? ¿Ninguno? Tan solo queda disfrutar de lo que nos depare, pase lo que pase. Aunque siempre del lado de la elegancia y del buen juego.

Bissouma celebra junto al técnico Graham Potter. (Imagen vía London News Time)

Marcelo Ramírez